Impermeabilizar con poliuretano líquido
Se aplica como una pintura y cura como una piel de goma: una membrana continua, sin juntas ni solapes, que se adapta a petos, sumideros y esquinas. Bien hecha, es una de las impermeabilizaciones más fiables. Mal hecha, la gotera vuelve por el mismo sitio.

- Es una membrana líquida que, al curar, queda continua y muy elástica, sin juntas ni solapes.
- Se adhiere al soporte en toda su superficie: si hay un daño, el agua no corre por debajo.
- Casi todas las goteras salen de los encuentros: sumideros, petos, juntas y pasos de instalaciones.
- Si queda a la vista, necesita un acabado resistente al sol.
Qué es y por qué funciona
El poliuretano líquido es una resina que se aplica con rodillo, llana o máquina de proyección y que, al reaccionar con la humedad del aire o con un segundo componente, se convierte en una membrana elástica, parecida al caucho. En Lamper usamos impermeabilizaciones de poliuretano líquido 100 % de Mamper.
Lo que la hace distinta de una tela asfáltica o de una lámina es que no tiene juntas. Las láminas se colocan en rollos que se solapan y se sueldan; cada solape es un punto donde, con los años, puede entrar agua. La membrana líquida se forma de una pieza sobre toda la superficie, sube por los petos, rodea los sumideros y los pasos de tubos sin un solo corte.
Tiene otras dos virtudes. Va adherida en toda su superficie: si algo la perfora, el agua no corre por debajo hasta salir lejos del agujero, así que la avería es fácil de localizar y de reparar. Y es muy elástica: se estira varias veces su longitud sin romperse, lo que le permite acompañar las dilataciones del edificio y las pequeñas fisuras del soporte.

Cuándo conviene (y cuándo no)
Es especialmente buena en:
- Terrazas y cubiertas con muchos encuentros: petos, chimeneas, claraboyas, equipos de aire acondicionado, antenas. Donde una lámina obliga a recortar y soldar, la membrana líquida simplemente envuelve.
- Rehabilitaciones sin levantar el suelo: en muchos casos se puede aplicar sobre la baldosa existente si está bien adherida, sin escombros y sin sobrecargar el forjado.
- Cubiertas de naves de chapa o fibrocemento, para sellar solapes, tornillos y canalones.
- Formas complicadas: bóvedas, cúpulas, jardineras o canales.
Hay casos en que no es la mejor opción o pide un sistema concreto: soportes con humedad permanente que no se puede eliminar, cubiertas que se van a cubrir con tierra o grava sin protección adecuada, o superficies que tendrán un tráfico muy intenso sin un acabado pensado para eso.
Preparar el soporte: la mitad del trabajo
La membrana es tan buena como su adherencia, y la adherencia depende del soporte. Antes de abrir un solo bote:
- Seco. El soporte tiene que estar seco. Una terraza recién llovida o una solera con humedad atrapada provocan ampollas. Se mide antes de empezar.
- Firme. Las baldosas sueltas, el mortero que se desmorona y las pinturas viejas mal adheridas se retiran. Lo que no está firme se llevará la membrana con él.
- Limpio. Sin polvo, grasa, musgo ni restos de impermeabilizaciones antiguas incompatibles. Suele hacer falta agua a presión, lijado o fresado, según el caso.
- Con pendiente. Si el agua se encharca, conviene corregirlo antes: la membrana aguanta el agua estancada, pero un charco permanente acelera el desgaste y acumula suciedad.
- Imprimado. Cada soporte —hormigón, cerámica, metal, lámina asfáltica antigua— lleva su imprimación. Es lo que asegura que la membrana se quede pegada.
Los puntos críticos: donde nacen las goteras
Una superficie plana de membrana rara vez falla. Las goteras nacen en los encuentros, y por eso se tratan primero y con refuerzo:
Encuentro con los petos
La unión entre suelo y pared se redondea con una media caña, para que la membrana no trabaje en un ángulo vivo, y se sube por el peto hasta quedar protegida bajo la albardilla o un remate.
Sumideros y bajantes
Se limpian, se revisa que desagüen bien y la membrana se introduce en el sumidero, con una pieza o malla de refuerzo. Un sumidero mal resuelto es la causa más común de humedad en el piso de abajo.
Juntas de dilatación
Se respetan siempre. Se sellan con un cordón y un material elástico, y se refuerzan con una banda para que la membrana pueda moverse con ellas sin romperse.
Pasos de tubos y anclajes
Antenas, soportes de equipos, barandillas. Cada uno se envuelve con malla y membrana hasta una altura suficiente.


La membrana, capa a capa
Acabado de protección
Si la membrana queda a la vista, una capa de poliuretano alifático la protege del sol y permite elegir color. Con árido, se vuelve antideslizante y transitable.
Membrana de poliuretano
Normalmente en dos manos cruzadas, hasta alcanzar el espesor que indica el fabricante. Es la capa que impermeabiliza.
Refuerzos
Malla o geotextil embebidos en los puntos críticos: medias cañas, sumideros, juntas y fisuras.
Imprimación
La adecuada para cada soporte. Asegura la adherencia y sella el poro.
Soporte preparado
Hormigón, mortero, baldosa o chapa: seco, firme, limpio y con pendiente.
El espesor es lo que más importa en la membrana. Se controla por consumo de producto por metro cuadrado y aplicando en dos manos, de colores distintos si se puede, para ver que no queda ningún punto descubierto. Una membrana demasiado fina puede parecer igual el primer día, pero dura bastante menos.
Si después se va a colocar baldosa encima, se espolvorea árido sobre la última mano para que el adhesivo agarre, y antes conviene hacer una prueba de estanqueidad inundando la terraza durante unas horas.
Cinco errores que traen goteras
Aplicar con el soporte húmedo o con riesgo de lluvia o rocío antes de que cure. Salen ampollas y la membrana se despega.
Saltarse la imprimación «porque el producto ya agarra». Sobre algunos soportes, al cabo de un tiempo, no agarra.
Escatimar espesor: una mano estirada en vez de dos con el consumo correcto.
No resolver los encuentros: pintar el suelo y olvidar el sumidero, la junta de dilatación o la subida por el peto.
Dejar un poliuretano aromático al sol sin capa de protección. Se degrada, se cuartea y pierde sus propiedades.
Mantenimiento: poco, pero hay que hacerlo
Una cubierta impermeabilizada con poliuretano pide sobre todo revisiones. Al menos una vez al año, y siempre después de un temporal fuerte, conviene limpiar los sumideros y canalones, retirar hojas y suciedad, y mirar si hay cortes, golpes o zonas donde el acabado se ha desgastado. Si las hay, se reparan con el mismo material, que se adhiere bien a la membrana existente. Cuando el acabado de protección se ve apagado, se renueva: es mucho más barato que rehacer la impermeabilización.
Lo explicamos con más detalle para viviendas en impermeabilización de terrazas y cubiertas, y para naves en cubiertas de naves.
Lo que más nos preguntan
¿Se puede impermeabilizar sin quitar las baldosas?
En muchos casos, sí. Si las baldosas están bien adheridas y la terraza tiene pendiente hacia los sumideros, se limpian, se imprima con un producto para cerámica y se aplica la membrana encima. Las piezas sueltas o huecas se retiran y se rellenan antes.
¿Se puede pisar una terraza impermeabilizada con poliuretano?
Sí, si el sistema es transitable. Para uso peatonal se aplica un acabado de poliuretano alifático, a menudo con árido para que no resbale. Si va a tener mesas, macetas o mucho paso, se elige un acabado más resistente o se coloca un pavimento encima.
¿Cuánto dura una impermeabilización con poliuretano líquido?
Depende del espesor, de la exposición al sol, del uso y del mantenimiento. Una membrana con el espesor correcto, bien protegida y revisada dura muchos años, y se puede renovar el acabado sin rehacer toda la impermeabilización.
¿Qué diferencia hay con la tela asfáltica?
La tela asfáltica se coloca en rollos solapados y soldados, y se protege con un pavimento o grava. El poliuretano líquido forma una membrana continua sin solapes, adherida en toda su superficie, que se adapta mejor a encuentros complicados y puede quedar vista con su acabado. Cada una tiene su sitio según la cubierta.
¿Se puede aplicar en cualquier época del año?
Se necesita un soporte seco, sin lluvia prevista durante el curado y temperaturas dentro del margen que marca el fabricante. En invierno se aprovechan los días secos y las horas centrales; en verano se evitan las horas de sol más fuerte sobre superficies muy calientes.
Lo ha escrito el equipo técnico de Lamper Soluciones de Acabado. Es una guía general: consumos, espesores, tiempos y condiciones de aplicación los marca la ficha técnica de cada producto, y el sistema se decide después de ver la cubierta. Revisado en octubre de 2026.
¿Una gotera que vuelve?
Mándanos fotos de la terraza o la cubierta, de los sumideros y de la mancha de abajo. Con eso podemos decirte por dónde entra el agua y cómo lo resolveríamos.
